16 mayo 2008

A PERRO FLACO TODO SON CRISIS

AHORA que me acerco a los cuarenta me he dado cuenta. Es ahora, cuando la crisis se apodera de todo, cuando me doy cuenta que yo llevo toda la vida en crisis. Y seguramente no soy el único. Muchos de los de mi generación tendrán la misma sensación, la de vivir en una crisis permanente y perpetua.

Puede ser que a la crisis económica en la que dicen que nos encontramos, se le una la famosa crisis de los cuarenta. Esa que dicen se atraviesa cuando se llega a esa edad en la que se empieza a dejar de ser joven y a pensar en el pasado más que en el futuro. Pues con ambas crisis encima me doy cuenta que, por lo menos yo he estado toda mi vida viviendo en una crisis, económica se entiende. Y que, o mucho cambian las cosas o así seguiré de manera perpetua el resto de mis días.

La crisis ya llegó a mi vida cuando yo no era consciente de ya la estaba sufriendo. Me enteraría muchos años después de que la crisis del 73 ya me afectó sin que mi conciencia fuera capaz de percibirla. La famosa crisis del petróleo me cogió con sólo tres añitos y a partir de ahí una tras otra. Esa fue la primera, la del petróleo y desde entonces no creo que haya acabado nunca. Ríanse ahora del petróleo de los setenta, pero para los de mi generación fue la primera.

Con el cambio de régimen, incluso muchos años después recuerdo haber oído y después estudiado momentos económicos en los que los precios subían de manera desorbitada. Más que momentos eso fue casi mas de una década, y a mi me cogió cuando empiezas a darte cuenta de lo que hablan los mayores. Y seguro que entonces no había otro tema de conversación que la inflación, que ya existía por entonces, y lo caro que se está poniendo todo. Ahora que lo pienso, esto lo he vivido en varios momentos de mi vida. En muchos diría yo.

Algo más crecidito recuerdo lo de los tipos de interés por las nubes. Un once, doce, catorce por ciento de interés que no permitía que las familias invirtieran en nada. Y nada de hablar de ahorrar. Eso de ahorrar era una cosa que antes se hacía pero que yo no he conocido ni en mí, ni en mis padres.

Cuando los tipos de interés bajaron, lo que subió fue la vivienda. Y casualmente empezó a hacerlo justo en el momento en el que me hacía falta una para salir de mi casa. Ahora parece que es la vivienda la que se ha estancado. Ahora que ya tengo medio pagada la mía. Precisamente por eso estamos también en crisis. Qué casualidad.

La realidad es que si miro mi vida de modo tan simplista como lo he hecho yo siempre he estado inmerso en una crisis. Por unas cosas o por otras a mí siempre me ha tocado. O ¿será que las crisis siempre nos tocan a los mismos? Y que las vacas gordas también son siempre para los mismos. Esto no es casualidad. Las crisis, del tipo que sean, son para el perro al que todo se le vuelven pulgas. Para el flaco.

1 comentario:

minero dijo...

Bienvenido a la crisis, a la de los de + de 40, digo. Ya te haremos un hueco, por eso no te preocupes.