13 octubre 2008

VERGUENZA EN EL MUNDO

Maldito mundo en el que estamos. Solo quiero dejar aquí una cosa que me ha venido a la cabeza. Después todos pensamos y reflexionamos.
En junio, cuando la crisis apenas empezaba el Director General de la FAO, Jacques Diouf, solicitó a los líderes mundiales 30 000 millones de dólares anuales para relanzar la agricultura y evitar amenazas futuras de conflictos generados por la carestía de los alimentos. Osea, 30 dolares pasa acabar con el hambre.
Ahora mirad las noticias de cualquier medio de comunicación y vereis cuando dinero han puesto encima de la mesa cada uno de los gobiernos para acabar con la crisis de los bancos. Billones de dolares o de euros
¿Es o no es una verguerza?

2 comentarios:

Revertiano dijo...

Los liberales (que no neoliberales) estamos avergonzados de lo que está pasando.
El liberalismo es partidario de que los bancos que hayan metido la pata, quiebren, y que el Estado garantice los depósitos de los ciudadanos. Acto seguido, que la Justicia juzgue a los responsables.
Los neoliberales sin escrúpulos están presionando (y consiguiendo) que el Estado pague las deudas de los financieros y que, como decía hace poco el director del banco de España, a los sindicatos y trabajdores se les pida ¡¡que no haya revisiones salariales este año!!
Estoy contigo en que esto es una vergüenza absoluta, sobre todo cuando todos estos años (y hasta hace sólo unos meses) los bancos mostraban sus altísimos porcentajes de beneficio. Que los saquen ahora de sus cuentas y arreglen el desaguisado. Y que la Justicia actúe, si no, esto será todo más de lo mismo.

PICALCAN dijo...

No quería reflexionar sobre si era o no acertado la intervención de los estados en la crisis que han creado los bancos. Lo haré en otro "post". Lo que quería decir es como nosotros, todos, permitimos que no sean capaces de mover un dedo para impedir que personas mueran de hambre y sin embargo se parten el culo para salver el sistema que les permite a ellos y a otros muchos vivir de puta madre.
Lo peor es que usted, Revertiano, y yo, como otros muchos lo permitimos. Por lo menos a mi me parece indecente y lo digo.