24 enero 2009

ESOS LOCOS BAJITOS

Los hijos. Ay los hijos. La mayoría de las veces están para comérselos, otras para habérselos comidos. Los padres, y las madres, saben de lo que hablo. No se les puede dejar ni un segundo solos, lo digo por noticias como esta.

Un bebé de once meses manda a su padre a la cárcel por tener 500 plantas de marihuana. El pequeño jugaba con el teléfono y marcó por accidente el número de la Policía, que se personó en la casa para ver si todo andaba bien

La Gendarmería Real de Canadá (GRC) fue alertada porque alguien llamó al 911 y colgó sin decir nada, por lo que la Policía acudió a la residencia de donde provenía la llamada, en la periferia de Vancouver, informó el agente Janelle Canning.

"El padre se sorprendió de vernos y dijo que no había llamado a la Policía", dijo Canning. Aún así, efectuaron una inspección rutinaria que llevó a la Policía a descubrir 500 plantas de marihuana en una de las dos habitaciones de la casa. El padre del bebé, de 29 años, fue detenido y se enfrenta a acusaciones de producción de estupefacientes. A partir de ahora, la custodia del bebé la tendrá su madre.

Pues que tenga cuidadito la madre…

Claro que después crecen, empiezan a vestirse raro y a peinarse de aquella manera y tu quieres que vayan a los mejores colegio y te encuentras con problemas como el que relata esta otra noticia.

El director de una escuela en Reino Unido ha vetado el acceso a dos alumnas rubias al considerar el color de su pelo "antinatural"

Según recoge la publicación Daily Mail el director de la escuela Rednock en Dursley, ha sido objeto de las críticas por parte de padres y alumnos después de prohibir a dos adolescentes acudir a la escuela por ser "demasiado rubias".

Raegan Booth de 16 años, y Aby Western de 15, dicen que fueron amenazadas con su expulsión por el director del centro si no se teñían el pelo castaño.

Las chicas dicen que se ven obligados a cumplir con el estricto código de vestimenta de la escuela Rednock. Pero las chicas defienden que el color de su pelo forma parte de los matices del rubio, según Raegan, "las normas de la escuela establecen claramente que el color del pelo de los estudiantes no podrá ser 'antinatural'". "Un pelo 'antinatural serían colores como el azul, el morado, el verde y el rojo brillante. El rubio es considerado un color de pelo natural y hay muchos matices".

El director afirma que debe seguir las reglas, sin embargo, algunos estudiantes opinan que estas restricciones afectan al desarrollo personal de los alumnos. Desde el centro se afirma que el código de conducta lleva vigente mucho tiempo y nunca ha generado problemas, aunque ya se ha preparado una reunión de padres para discutir algunos de sus puntos y hacerlos más claros.

Claro que nunca ha habido ningún problema. Hasta ahora no había habido en el colegio ningún director tan gilipollas como éste.

23 enero 2009

LAS COSAS DE LA VIDA

Hoy en el programa de Radio Peñarroya "Las Cosas de la Vida" tenemos una entrevista en exclusiva. Nada más empezar, hablaremos un ratito con la directora del Hospital de Valle del Guadiato. Quiero que nos cuente como es y como funciona ya y va a funcionar el nuevo hospital a tan solo una semana de que haya sido inaugurado. Anabel Romero nos enseñara el hospital y nos contará como espera que funcione.
Vamos a hablar con Ana Cobos, una belmezana que desde hace unas semanas trabaja en los informativos de TVE. A ver que nos cuenta de la vida de una periodista en televisoón.
Conoceremos los últimos detalle de la V Gala Tronío Cofrade, que se va a celebrar este sábado en el Centro Polivalente de Peñarroya-Pueblonuevo
Finalmente espero que el presidente del Consejo Local de Participación Ciudadana nos invite a la V Matanza Tradiciona, una fiesta que se va a vivir en la Plaza Jardín de Peñarroya durante todo el día del domingo.
Y eso, con un poquito de música que busque por ahí y de "la discoteca de Emilio", sera lo que podamos compartir de 8 a 9 de la tarde en "Las Cosas de la Vida" en Radio Peñarroya-Cadena SER en el 90.2 de FM. Os espero a todos.

20 enero 2009

CAMBIO DE PRESIDENTE

Yo también tengo que decir algo sobre lo que ha sido y será la gran noticia de la semana y casi de la temporada: El cambio de presidente. Como noticia no se puede comparar con ninguna otra. Es un acontecimiento que esperado y deseado no ha dejado indiferente a nadie, independientemente de los colores que cada cual defienda. Cientos de periodistas han estado pendientes de este momento y se ha escrito mucho y se escribirá mucho de lo ocurrido
Tenemos un nuevo presidente en la casa blanca. Ya digo que era deseado, y aunque el anterior fue elegido democráticamente siempre existieron dudas sobre la limpieza de esas elecciones. En su mandato una metedura de pata tras otra. Y aunque algunos pudieran llegar a concederle algunos logros, la gran mayoría estábamos deseando que llegara el día que dejara de ser el manda más. Su forma de actual ha sido negativa en todos los ámbitos, principalmente el económico. Se va en plena crisis tanto económica y social. Ni ha estado a la altura ni nos merecíamos alguien de su calaña.
En el otro lado está el presidente entrante. Su trabajo al frente de la casa blanca es la de llevar la paz social. Todos tenemos puestas grandes esperanzas en su labor. La principal labor que se le pide es que traiga la paz. Yo auguro que no le van a dejar trabajar y que desde el primer día las críticas van a ser proporcionales a las expectativas que ha levantado. En poco tiempo se le van a exigir resultados y si no llegan seguro que pronto estamos pidiendo su dimisión y seguro que empiezan a llegar sus sucesores. Pasará en pocos meses.
Bueno lo dicho, que por fin se ha marchado Ramón Calderón y tenemos un nuevo presidente en el Real Madrid, Vicente Boluda. Ahora veremos si se empiezan a hacer las cosas bien y llega la tranquilidad y empezamos a salir de la crisis en la que estamos inmersos los madridistas.
El Real Madrid es tan grande que a veces nos creemos tan importantes como cualquier imperio de la actualidad que cambia de presidente y todo el mundo está pendiente de ello. HALA MADRID

17 enero 2009

UNA PLACA

Una placa ha servido para sellar por fin una parte, grande a mi entender, de la historia de Peñarroya-Pueblonuevo. Con una placa se pone fin a muchos días de esperanza en el futuro. Con una placa en una pared se inaugura lo que ha servido durante mucho tiempo de sufrimiento a muchas personas que se marcaron en su calendario este día como la llegada a una meta, y que hoy han visto que el día ha llegado y no se han visto reflejados y reflejadas en esa placa.

No he visto tampoco yo la placa. Todavía no he querido ir a verla. Pero seguro que en ella se puede leer que el presidente de nuestra comunidad ha inaugurado el centro hospitalario. En la placa aparece el nombre de quien lo único que ha hecho por ese hospital es estar aquí una hora, de camino a Los Pedroches, para descubrir su placa.

Mi idea es que faltan placas. Muchas, que reconozcan a quienes han hecho a lo largo de mucho tiempo, mucho más que Chaves, por que el día de hoy llegara. Si tuviéramos que poner placas por todos, ese “hospital de pin y pon” no tiene paredes suficientes en las que cogieran.

Pero claro, la memoria es corta, sobre todo si han pasado tantos años. Ocho años. Pero las placas habrá que ponerlas. Podemos ponerlas. Recordad conmigo.

Una placa a los mineros. A los que lo fueron, a los que dejaron de serlo por que perdieron su trabajo, a quienes, hijos de mineros, no llegaron a serlo, porque aquí dejamos de ser mineros. Ellos, todos son los que han pagado el hospital y se merecen más placa que La Junta.

Otra, a quienes creyeron que era posible que se cumpliera la ilusión de toda una comarca y que vivieron la injusticia de que hace más de 30 años el hospital cogiera el camino equivocado.

Y otras muchas, a quienes, de una u otra forma han dado parte de su vida y su esfuerzo, aunque poco fuera, para que el hospital fuera un hecho.

Hoy no han salido en la foto, o por que no han estado o por que han sido apartados los que de verdad tenían que tener una placa. Una placa enorme, mayor que cualquier fachada de cualquier hospital del mundo. Son los que de verdad consiguieron ese hospital. En ella estarían representados sus nombres teniendo como fondo muchos sofocones, madrugones, días sin comer, horas bajo la lluvia, muchos kilómetros de ida y vuelta, horas de radio (dentro de la radio o escuchándola). Esos ni han tenido placa, ni casi nadie se ha acordado de ellos. Y sin embargo ellos debían ser los verdaderos protagonistas.

¿Dónde está la placa a las personas que durante muchos días se tiraban al campo y a la carretera para pedir su futuro? ¿Dónde está la placa que recuerda como un pueblo fue capaz de colapsar una capital pidiendo lo que hoy por fin es un hecho?¿ Dónde está la placa para quienes en coche fueron a Córdoba y por sus carreteras pedían lo que era de justicia? ¿Dónde está la placa que dice lo que costaron a sólo unos cuantos las famosas multas? ¿Y las placa para recordar el cabril, y las noches de frio, y los días de hambre, y las mañanas de niebla y el miedo de aquella última mañana? ¿Donde están las campanas de Peñarroya?¡Qué pena de placas! ¡Qué pena de memoria de un pueblo!

Seguro que las placas y la memoria se ha perdido. Tiempo ha habido. Ocho años. Ocho años menos ocho días. Desde aquel 24 de enero. Se ha perdido la memoria por el camino, como se han perdido muchas de ñas prestaciones de aquel hospital, y como se han cambiado muchas otras. Por eso es necesario que llegaran todas esas placas. Para que recordáramos de quienes era, como era y donde estaba ese hospital que tanto ha cambiando en ocho años.

Tampoco hubiera sido mala idea poner un panel con fotografías de todos aquellos momentos. Seguro que muchos estaríais en ellas. En unas o en otras, unos en más, otros en menos. Pero el presidente las hubiera visto y hubiera visto como algunos estamos muchos mas viejos y otros incluso nos han dejado, pero sobre todo hubiera visto lo que ese hospital le ha costado a algunos y los que otros son capaces de pagar o de cobrar por él.

Como he dicho, no he ido al hospital. La verdad es que un hospital es un sitio al que ni quiero y ni deseo que vayamos ninguno, ni para poner placas. Sin embargo, cuando vaya a verlo yo llevaré, aunque sea una simple hoja de papel. Simbólica y modesta placa para acordarme de los que de verdad hicieron posible que este hospital hoy esté hecho.

Por último, una placa. Esa pequeñita, que no quitara mucho sitio ni costara mucho dinero, por que estaría dedicada a quien desearía que mejor gastarlo en que ese hospital tuviera más servicios y más puestos de trabajo. Eso si, con letras bonitas y grandes que dejara en su sitio a quien de verdad ha dado parte de su vida por ese hospital y que le costó, y se sigue costando mucho, mucho más de lo que cualquiera hubiera podido dar. Una placa de reconocimiento, a quién ha después incluso ha tenido que aguantar que le llamaran ladrón, a quien de verdad hoy es el que más se ha alegrado y sin embargo tan solo unos pocos le han dicho “ese hospital es tuyo”. Tuyo y de los de verdad estaban contigo y con tu pueblo. Una placa en la que se leyera RAFAEL MUÑOZ. Detrás estarían los nombres de aquella “alineación titular”.

Yo, tal vez lleve una placa hecha en una hoja de papel, hecha a ordenador, o a mano. Y lo ponga a la entrada. Si todos los que estuvieron aquel 24 de enero gritando tenemos hospital hoy se acordaran y llevaran su folio, el hospital de Valle del Guadiato y el de sus ciudadanos se quedaría empapelado. Para eso hay que tener memoria y ser bien nacido.

07 enero 2009

REY POR UN DÍA

Como de bien nacido es, lo primero que debo hacer es dar las gracias. GRACIAS a la Asociación Pro- Cabalgata de Reyes por hacer que se cumpliera unos de los sueños de mi vida: ser rey por un día, el 5 de enero. Gracias por hacerme vivir una de las experiencias más maravillosas de mi vida. No se puede comparar con nada lo que en esa tarde viví. Tampoco tengo calificativos, ni creo que existan, para definir esa experiencia.
Todo es alucinante, desde el momento que te vistes y empiezas a ser Melchor, en mi caso, hasta pasadas muchas horas de terminar la cabalgata que intentas no olvidar los momentos vividos. Una tarde que empieza a las 3 y que a pesar de terminar 7 horas después, es la más corta de cuantas haya vivido. La emoción de los ancianos, la cara de miedo y esperanza de los más pequeños, la ilusión de los papas y las mamas y, en definitiva, todo lo que rodea esa maravillosa tarde hace que te olvides de todo y de todos y que seas rey por un día. Rey con todas la letras.
Me propuse disfrutar de todos los momentos y a fe que lo conseguí. Y creo que eso ayudó a que también disfrutaran los que también querían hacerlo junto a los Reyes Magos. A que esa tarde fuera maravillosa con mayúsculas contribuyeron de manera especial, lo que fueron los y las pajes del rey Melchor, lo hicieron todo más fácil, más alegre y divertido y me dieron ese respiro de juventud que también hacía falta. ¡Qué divertido fue compartir con el y ellas las horas de la cabalgata en la carroza¡ Espero, y creo que así fue, que se divirtieran tanto como yo, y que en un futuro tengan la oportunidad que yo he tenido, seguro que lo hacen mucho mejor. Un beso muy grande y mi agradecimiento a los cuatro. (Cada vez más me doy cuenta que la gente joven es maravillosa, y que trabajar o divertirte con ellos es una estupenda experiencia. ¡quién tuviera 20 años¡)
Todavía sigo buscando en mi memoria imágenes y sentimientos de lo que me ocurrió. No quiero olvidar nunca muchas cosas, los nervios de esa mañana, el momento de convertirme en Rey Melchor, los muy emocionantes momentos con los ancianos, el ratito de charla con los niños más pequeños y sus caras, cuando me vi en la carroza con todos los pajes situados, los besos de los niños y el enorme “ruido” que te acompaña.
Pero, tengo tres momentos que no quiero olvidar mientras viva y que produjeron que por mis mejillas resbalarán más de una lágrima de emoción y de alegría.
El primero de ellos y la llegada a la Plaza Jardín de Peñarroya, era el primer bullicio grande todos los que estábamos en la carroza queríamos que fuera especial y queríamos empezar a divertir y a divertirnos, una vez que pasaron los nervios.
El segundo se produjo justo antes de entrar en mi barrio. En una de las paradas, tuve la oportunidad de poder coger y besar a mis hijos. Yo era Melchor, no papá, pero ellos eran los dos muñecos que los Reyes me trajeron el pasado año. Las lágrimas de miedo del pequeño y la alegría de la mayor se trasmitieron a mi cara y a mi corazón.
Y el tercero, no es un momento, es un ratito. Un rato que empieza justo antes de entrar en la partefinal del recorrido, con los preparativos para que todo esté a punto para el lugar donde más gente se concentra en la cabalgata. El Rey y sus pajes, con los consiguientes nervios, lo preparan todo, se abren todas las bolsas de caramelos y de juguetes, y la carroza queda cubierta por un colorido manto en el que es imposible moverse. Cuando la carroza empezó a andar, los cinco como un resorte nos pusimos de pie y dijimos ¡A disfruta¡ (Aún más, si era posible) Ya no nos volvimos a sentar en la carroza. Desde ese instante hasta el final, no recuerdo nada, sólo que cuando subíamos por la calle peatonal seguro que muchas de mis lágrimas se mezclaron con los muchos caramelos y juguetes que repartimos. Era espectacular, las luces muy cerca de mi, muuuuucha gente gritando, saltando, cantando; la banda de música hacía todavía emocionante la marcha. Era genial, no veía a nadie, creo que no oía nada, solo quería tirar caramelos, juguetes balones y que no se acabaran nunca. Miraba a los pajes y estaban igual que yo. Era espectacular, increíble, maravilloso. Nada se podrá repertir, mi ilusión era compartida por cientos de personas más.
Todo ésto se reflejaba en las caras de los cinco cuando nos bajamos de la carroza, ¡qué locura y qué alegría¡ No lo voy a olvidar nunca. Conseguí que mis cuatro pajes salieran conmigo al balcón del ayuntamiento, era la forma de acabar junto a ellas y a el con una tarde mágica.
Siempre he dicho que la Asociación Pro-Cabalgata de Reyes es la que más alegría e ilusión reparte de cuantas existe en Peñarroya-Pueblonuevo. Lo decía y ahora me doy cuenta que me quedaba corto. Seré y haré lo que ellos me pidan y les ayudaré en lo que humildemente pueda, estoy para lo que quieran. Nunca haré lo suficiente para agradecerles lo que han hecho.
A mis pajes no los olvidaré nunca, las tres chicas estaban guapísimas y Alejandro espero que algún día sea Melchor. Tampoco tengo palabras para agradecerles el ratito que pasamos juntos. Son los mejores del mundo, también cuentan conmigo para lo que sea.
En fin, ya que he dejado de ser Rey, vuelvo a la realidad del republicano que hay en mí. Pero seguro que la magia y la ilusión de 5 de enero de 2009 siempre me acompañará. Espero haber sido un Melchor que haya cubierto las expectativas de todos y no haber defraudado a nadie